Las fábula de las dos hormigas…

el miedo a los cambios.

Prem Rawat es un escritor indio que escribió la fábula de las hormigas,  A través de esta fábula nos muestra cómo el miedo al cambio nos impide apreciar lo nuevo limitando nuestra existencia.

Una fábula para reflexionar sobre el miedo a los cambios: Las dos hormigas

Una hormiga vivía plácidamente en una montaña de azúcar. Otra hormiga vivía cerca de allí, en un montículo de sal. La hormiga que vivía en la montaña de azúcar vivía feliz, porque disfrutaba de un alimento muy dulce, mientras que la hormiga que vivía en la montaña de sal, siempre tenía una terrible sed después de comer.

Un día, la hormiga de la montaña de azúcar se acercó a la montaña de sal:

– ¡Hola, amiga!- le dijo.

– ¡Hola!- contestó extrañada la hormiga del montículo de sal- ¡Que bueno ver otra hormiga por aquí! Comenzaba a sentirme muy sola…

– Pues vivo muy cerca de aquí, en una montaña de azúcar.

– ¿Azúcar? ¿Y eso qué es?- preguntó extrañada la hormiga de la sal.

– ¿Nunca probaste el azúcar? ¡Te va a encantar! Si quieres, ven mañana a verme y te dejaré probar el azúcar.

– ¡Me parece una idea fantástica!- contestó intrigada la hormiga de la montaña de sal.

La hormiga de la montaña de sal visita a la hormiga del azúcar

Al día siguiente, la hormiga del montículo de sal decidió aceptar la invitación de su vecina. Pero antes de partir, pensó en llevar en la boca un poco de sal, por si acaso el azúcar no le gustaba. Así tendría algo que comer.

Y después de andar un poco, enseguida descubrió la brillante montaña de azúcar. En lo más alto, estaba su vecina.

– ¡Que bueno que viniste, amiga! Sube, que quiero que pruebes el sabor del azúcar.

– ¡De acuerdo!- contestó la hormiga de la sal.

Una vez arriba, la hormiga vecina le ofreció un poco de azúcar, pero como ella tenía sal en la boca, el azúcar le supo a sal.

– ¡Vaya, qué curioso!- dijo la hormiga de la sal- Resulta que tu azúcar sabe igual que mi sal. Debe ser lo mismo. Tú la llamas azúcar y yo la llamo sal.

– No puede ser- dijo extrañada la otra hormiga- Yo he probado la sal y no se parece en nada… A ver, abre la boca.

Entonces, la hormiga se dio cuenta de que tenía guardada sal en la boca.

– ¡Claro! ¡Ahora lo entiendo! Anda, escupe la sal y prueba de nuevo…

La otra hormiga obedeció y esta vez sí, el azúcar al fin le supo a azúcar.

– ¡Mmmmmm! ¡Deliciosa! ¡Es una maravilla!!- dijo la hormiga entusiasmada. Y se quedó a vivir con su nueva amiga, disfrutando del maravilloso y dulce sabor del azúcar.

MORALEJA: SI NO TE DESHACES DE AQUELLO QUE A LO QUE TE AFERRAS SIN QUE TE HAGA FELIZ, NO PODRÁS DISFRUTAR DE LO NUEVO Y ABRIRTE A PROGRESAR.

El hecho de abrirnos a posibilidades que nos ofrecen otras personas, nos ayuda a probar nuevas situaciones y eso hace que podamos dejar atrás los viejo, y soltar así los apegos.

El miedo siempre aparece, forma parte del mecanismo de protección ante lo desconocido, pero el hecho de trascenderlo nos permite adentrarnos en un océano de posibilidades…y explorar aquellas cosas que la vida nos ofrece.

En cualquier proceso de cambio es necesaria una renuncia… Renunciar a lo viejo, a lo que estamos acostumbrados y a lo que nos aferramos. Ya que el aferramiento y el apego nos produce sentimientos como la soledad, el miedo y la austeridad.

No sé si conoces el Síndrome de la cabaña. 

El síndrome de la cabaña es un miedo incontrolado a salir a la calle tras un largo periodo de tiempo encerrado. Es un síndrome que se ha manifestado en prisioneros de cárceles y en enfermos que han pasado largos periodos de tiempo hospitalizados.

Con la situación del covid, también se están encontrando casos de personas que están padeciendo este síndrome por haber estados aislados y confinados en espacios pequeños.

Las personas hipocondriacas, que están excesivamente preocupados por su salud, excesivamente miedosas con historias de fobias como puede ser; fobia a volar, a conducir o cualquier fobia social.. son más propensos a padecer este síndrome.

El miedo se apoderda de tu vida y sin darte cuenta tienes una justificación “social” para no afrontarlo. Como en este caso es , no exponerse al virus….

El miedo se hace más grande, y cada vez te sientes más pequeño…. Es muy incapacitante.

Muchas personas sólo son capaces de ver las limitaciones que tienen algunas personas que tienen problemas de movilidad, pero no  somos conscientes de cómo la mente limita la vida de una persona. Parece que por no ver una limitación en el cuerpo como puede ser una cojera, o un brazo escayolado, no se da…..

Puede que te hayas acostumbrado a estar en casa, y a disfrutar de ella sin que tengas la necesidad de salir. Pero es importante que encuentres un equilibrio en tu vida y que te relaciones con más personas, para que no te quedes como en la fábula, con la montaña de sal únicamente.

Endulza la vida, depende de ti lo que hagas con ella.

Si necesitas asistencia porque estás en un periodo de cambio, de transición, de dejar ir a un ser querido puedes solicitar ayuda en nuestra plataforma.

Te dejamos aquí el enlace

https://goap.parcemasa.es/

Escrito por: Cristina Ballenilla Reina. Parque Cementerio de Málaga. Parcemasa.

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